622 86 38 64 consultas@appf.es

Si hay una ley que es tan importante como la ley de Pareto esa el la Ley de Parkinson.

La ley es la siguiente:

El trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine.

No parece gran cosa pero déjame que te diga lo siguiente: Cualquier opositor puede optimizar su estudio de forma dramática si sigue estas dos leyes: la ley de Pareto y la ley de Parkinson.

A mi me ha hecho ganar muchas horas a la semana y a ti también te puede ayudar.

¿Quién fue Parkinson?

Cyril Northcote Parkinson (Cirilo para los amigos)  era un señor británico que enunció esta ley en el año 1957.

Parkinson era un funcionario (como quieres ser tu :-)) del British Civil Service que se dedicó a estudiar la efectividad del funcionariado británico y concluyó varias cosas.

  • A medida que el Imperio Británico iba perdiendo importancia los funcionarios aumentaban pero no la cantidad de trabajo (al contrario que en España)
  • Aunque el trabajo seguía siendo el mismo. La burocracia se incrementaba y el sistema se volvía más lento e ineficiente.
  • Cuanto más tiempo tenga un funcionario para hacer algo, más divagará la mente y más problemas serán planteados.
  • El tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional a su importancia (también llamada ley de la Trivialidad)
  • Y la que nos interesa: El trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine.

 

 

¿Necesistas información sobre nuestros cursos homologados baratos?

 

¿Cuál es la aplicación más importante de la Ley de Parkinson?

Lo más importante que se puede deducir de la Ley de Parkinson es esto:

La fijación de plazos concretos y cortos de realización de tareas nos ayudará a evitar que el trabajo se expanda innecesariamente.

Posiblemente recuerdes esto:

Cuando eras estudiante te dieron una semana de plazo para realizar un trabajo. ¿Cuando hiciste el trabajo? ¿A lo largo de la semana dedicándole un poquito cada día?

¿O lo fuiste procrastinando hasta que llegó el último día y lo acabaste entonces?

Si eres como yo (un postergador/procrastinador) lo hiciste en las últimas horas antes de que se acabara el plazo.

En la vida real ocurre muchas veces que te quedas paralizado sin hacer algo durante días, semanas o meses y de repente empiezas a trabajar con una energía y una motivación que parece haber aparecido de la nada.

Esta motivación mágica suele aparecer cuando se acercan los plazos ineludibles ?

Cuando ya tienes que hacerlo sí o sí.

Otras aplicaciones de la Ley de Parkinson:

Aplicación 1: Las cosas se complicarán en función de lo que las postergues.

Muchas veces gastamos más tiempo pensando en una tarea, dándole vueltas a lo que tenemos que hacer que lo que tardaríamos en hacer la tarea en si.

Pero lo peor es que cuanto más tardes en hacer la tarea más irá creciendo en complejidad.

Se producirá el efecto bola de nieve y la tarea crecerá no sólo en urgencia sino también en complejidad.

Esto ocurre mucho en temas de salud cuando procrastinamos por ejemplo ir al médico o al dentista, o no hacemos ejercicio, dejamos de fumar o

¿Te acuerdas de Tom Hawnks en Náufrago? («creo que tenía que haber ido al dentista antes…»)

Esto ocurre también al contrario: a medida que el tiempo para terminar una tarea disminuye, la tarea será más sencilla de concluír.

Aplicación 2: La concepción errónea de tiempo = calidad

Yo creo que tú como yo tienes programada en tu cerebro una concepción errónea de base:

“Cuanto más tiempo le dediques a una tarea va a estar mejor hecha.”

Ja!

El tiempo no garantiza nada. ?

Por alguna razón pensamos por defecto que es mejor trabajar más tiempo que eficientemente.

Esto se ve mucho en la empresa privada que valora mucho más el que sus empleados echen muchas horas en el trabajo y parezcan «ocupados» que lo que producen o los objetivos que cumplan.

Todos hemos tenido días en los que no disponíamos casi de tiempo y han sido estos días precisamente los que más cosas hemos hecho.

Cuando más me ha cundido el día, la semana, o el mes ha sido cuando más cosas tenía que hacer y sobre todo cuando ya no tenía más tiempo para hacerlas.

En esos días me ha poseído una energía que ni siquiera sabía que tenía, y aunque “no tenía tiempo” las cosas se han hecho “milagrosamente”.

 

Aplicación 3: La ventaja de lo urgente y el problema con los horizontes lejanos

El estrés no es bueno pero tener una sensación de «urgencia» cuando haces tus tareas sí.

La urgencia te hace ganar momentum: una inercia que te mete en «la zona» y te mueve a seguir haciendo más tareas.

En cambio cuando las cosas están en un horizonte lejano se van postergando un día tras otro hasta diluirse en el olvido, mientras te vas repitiendo“hoy no tengo tiempo” “hay que ver que poca fuerza de voluntad tengo”… etc.

¿A que a ti también te ha pasado esto?

Esto es algo que veo mucho con mis alumnos: Cuanto más tiempo doy para hacer un trabajo, más posibilidades hay de que no lo hagan.

Como yo cuando tenía su edad, mis alumnos no saben administrar su tiempo.

A mi me corresponde administrar el tiempo escolar y más importante aún, enseñarles a ellos a que aprendan a valorarlo y administrarlo.

Pero esto es algo que nos ocurre a todos independientemente de la edad que tengamos ¿a qué sí?

Una anécdota personal:

Hace unos cuantos años me levantaba a las 7 de la mañana pero siempre iba detrás del tiempo en lugar de ir por delante de él.

Planificaba pero planificaba sin cumplir.

Intenté levantarme más temprano pero seguía igual.

Me distraía viendo la tele mientras desayunaba, consultaba mis redes sociales y en general perdía el tiempo haciendo gilipolleces que no me reportaban ningún beneficio y me hacían retrasarme con lo que sí tenía que hacer.

Así que lo resolví haciendo justamente lo contrario.

Me levanté una hora más tarde.

Y conseguí dos cosas:

1. Dormir mucho más. Con lo cual estaba mucho más descansado el resto del día.

2.No hacer nada superfluo.  Como tenía el tiempo justo hacía lo que tenía que hacer a toda velocidad sin pensar si me apetecía o no.

A veces menos es mejor.

Aplicación 4: La ley de Parkinson y los proyectos.

Esto lo descubrí hace poco.

Cuando voy por las mañanas en la moto voy planificando mentalmente mi día y haciendo balance del día anterior.

Pero antes voy a explicarte lo que yo considero proyecto.

Para mi un proyecto es una tarea larga. Y esta tarea larga está compuesta por muchas tareas pequeñas.

Las tareas largas suelen ser importantes pero no urgentes y por esta razón se suelen procrastinar.

Cuando tengo un proyecto entre manos a veces lo termino y a veces no.

La revelación que tuve mientras iba en moto fue esta:

Cuanto más alargo un proyecto, más posibilidades tengo de abandonarlo.

Es decir: Si quiero concluir un proyecto tengo que poner una fecha límite y hacer todo lo posible por cumplirla.

Porque pasada esa fecha habré perdido interés, el proyecto se habrá complicado innecesariamente y  acabará sin materializarse.

La gran conclusión que saqué de esto fue que hay que empezar cada día por las cosas importantes pero no urgentes.

Una vez que hayas avanzado un poco entonces te dedicas ya a lo urgente.

¿Por qué funciona la Ley de Parkinson?

Por la relación tiempo-esfuerzo.

Cuando tienes poco tiempo para hacer algo el esfuerzo se concentra y la motivación aumenta

Cuando tienes mucho tiempo para hacer algo el esfuerzo se diluye y la motivación decrece.

Estoy diciendo que para prepararte unas oposiciones es mejor tener poco tiempo?

No.

Lo que te estoy diciendo es que te pongas plazos muy concretos para objetivos muy concretos y los cumplas.

¿Vas a estudiar un tema por semana?

Hazte una planificación escrita, con el número del tema, el día que lo tienes que acabar, el día o los días que lo vas a repasar etc.

Ponte plazos y cumplelos. Si no los cumples no te sirven de nada.

Pon como regla que pase lo que pase, pasarás al tema siguiente esté como esté.

Una aproximación más radical es la que recomienda Carlos Valiñas para memorizar leyes (en realidad temas de derecho)

Si no recuerdo mal Carlos proponía memorizar 36 palabras cada 5 minutos y pasar a la siguiente.

El escritor británico Anthony Trollope, tenía programados sus horas de trabajo al milímetro.

Escribía 250 palabras cada 15 minutos durante 3 horas al día. y con este sistema publico más de 40 libros  (y las novelas del siglo XIX tenían muchas más palabras que ahora)

Es posible que ahora estés pensando:

“Un momento esto me suena mucho… el método Pomodoro.”

Es la misma idea que el método Pomodoro.

¿Por qué no funciona la ley de Parkinson?

Establecer plazos está muy bien pero hay que cumplirlos.

Es fácil poner una fecha límite, lo difícil es cumplirla.

¿Y si no la cumples de que sirve ponerlas?

Un par de consideraciones:

  1. Las fechas tienen que ser realistas.  Es muy fácil emocionarse.
  2. Si no las cumples piensa si te has quedado cerca. ¿Te has quedado más cerca que si no hubieras puesto ningún plazo límite?  Entonces el experimento ha funcionado bastante bien.
  3. Si no ha funcionado reajusta.  Piensa por qué has fallado y la próxima vez mejora.  Esto va de hacerlo un poco mejor cada vez.

Y aunque podría decirte más aplicaciones sobre esta ley de la productividad, lo voy a dejar aquí porque el artículo ya me está quedando demasiado largo.

Ahora te corresponde a ti buscar buscarle las aplicaciones que te van a beneficiar en tu estudio de opos.

¿Qué has aprendido hoy?

Algo fundamental.

Ponerte plazos concretos (y cumplirlos) te ayudarán a imprimir en tus objetivos una sensación de urgencia que te llevará a concluír tus tareas más importantes del día.