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Se oye mucho hablar de los ladrones de tiempo pero no es más que otra excusa para posicionarte como víctima.

“yo quería estudiar pero no han parado de llegarme wassaps”

“Estaba superconcentrada en mi tema y me han llamado por teléfono 3 veces.”

“ Me he puesto a buscar una cosa en internet y he ido pinchando enlaces y de repente es la hora de comer.”

Todo esto es un caso más de “victimitis” 🙂

O sea

“Yo estaba siguiendo mi planning del día pero los ladrones de tiempo han ido a por mi a saco y no he podido hacer nada”

Si te posicionas como víctima la culpa ya no es tuya, la causa de que tú no hayas estudiado ya es ajena a ti y tu puedes lavarte las manos porque ya no eres el culpable.

Amig@ recuerda que tú y sólo tú tienes la última palabra.  Tú y sólo tú eres dueñ@ de tu tiempo.  Y recuerda que el tiempo es oro y hay que tratarlo como tal.

De hecho el tiempo es mucho más valioso que el oro  porque siempre se puede conseguir más dinero pero no más tiempo.

De todas formas es necesario conocer estos supuestos ladrones porque identificarlos es el primer paso para evitarlos.

Sin embargo voy a ir más allá de lo que suelen ir los típicos artículos al uso y voy a identificar a los ladrones de tiempo obvios y los ladrones de tiempo no tan obvios.

Los llamados ladrones de tiempo internos y externos.  Los clásicos y los no tan clásicos.

Atención a los 7 ladrones de tiempo clásicos

  • El móvil.  El mio tiene una cosa que se llama “modo avión”, el tuyo también.  Empieza a usarlo frecuentemente.  Elige cuando interrumpes tu estudio o los demás lo harán por ti.
  • El multitasking.  Hacer varias cosas a la vez nunca ha funcionado ni nunca lo hará porque el cerebro humano no está diseñado para poder concentrarse en más de una cosa.  La atención es como un rayo laser y sólo puede apuntar a un lugar.
  • Las interrupciones de amigos y familiares.  Esto es como el móvil, te tienes que poner en “modo avión” vete a la biblioteca o encierrate en tu opozulo y pon un cartel de “no molestar”
  • La improvisación: Trabajar sin un plan es una receta para el trabajo mediocre y disperso.   Tu trabajo tiene que estar planeado a un año, a un mes, a una semana vista… y por supuesto tu trabajo de hoy tiene que estar planeado desde la noche anterior.
  • El desorden: Una mesa desordenada, una habitación con cosas tiradas, fuera de sitio, papeles por todos lados… es reflejo de una mente sin foco.
  • La falta de un horario definido.  Para poder respetar un horario de estudio primero hay que tenerlo.  Por escrito.  Tener algo planificado por escrito dispara tus posibilidades de cumplirlo por las nubes.
  • Procrastinación.  Si esta palabra no está ya en el RAE poco le queda. Hay que cambiar el   “Si eso ya lo hago luego” a “Ahora o nunca!”.

 

 

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Mucho cuidado con los ladrones de tiempo ninjas:

Estos son más peligrosos porque no somos tan conscientes de ellos y repito :  identificar estos ladrones de tiempo es el primer paso para vencerlos.

Nuestro cerebro ya viene de serie con una colección de comportamientos programados.

Y lo cierto es que si están ahí es por algo.  Probablemente nos han ayudado a sobrevivir como especie.

Pero que hayan sido útiles en el Paleolítico para garantizar nuestra supervivencia no quiere decir que tengan ahora la misma función que entonces.  Ahora nos pueden distraer de nuestro objetivo: estudiar, aprobar nuestras oposiciones y realizarnos como miembros útiles de la sociedad.

Presta atención porque combatirlos te va a costar más de lo que crees:

El miedo al fracaso.  

El miedo es una emoción muy útil.  Nuestros antepasados la sentían y gracias a ella no se los merendó ningún dientes de sable.  Pero a ti  en cambio esta emoción te paraliza muchas veces y hace que tardes más  en ponerte a estudiar.

¿Qué puedes hacer?

Lo primero reconocerla por lo que es: una programación de tu cerebro que viene de serie y está allí para garantizar tu supervivencia.

Luego dale las gracias.  Sientete agradecido y dile: “gracias por tu ayuda pero ahora no te necesito, ahora mismo necestito cumplir con mi programa”

Y esta es otra clave importante: tu rutina y tus hábitos.  Si tienes una rutina de estudio arraigada después de muchos días y muchas repeticiones, tu cerebro no se va a cuestionar si tiene miedo al fracaso o si te va a comer un tigre o lo que sea porque lo que va a decirte es “son las 9 y a las 9 tu tienes que estar sentad@ estudiando”.

Recuerda que todos sentimos miedo.  La cuestión es que hacemos al respecto.  Tener miedo es una oportunidad.  Una oportunidad de aprender.

El perfeccionismo.

El perfeccionismo es una variante del anterior: “ Si no lo tengo todo preparado bien, bien, bien… voy a fracasar, me va a comer un tigre dientes de sable etc.”

Vamos a ver, el perfeccionismo tiene dos grandes imperfecciones:

Primero . el perfeccionismo puede desembocar en paralísis por análisis.

Hasta que no lo tenga todo perfecto no hago nada y como nunca voy a conseguir llegar a la imagen de perfección que yo me he montado en mi mente, no voy a hacer nada.

Y Segundo: El que tu intentes que todo esté perfecto al cien por cien te está quitando un montón de tiempo y posibilidades de concluir otras tareas.

Yo para esto uso la regla del 90%.

Cuando hago algo, como por ejemplo escribir un post en Zen para Opositores, no busco que sea perfecto.  Con que tenga un 90 por ciento de calidad me vale.

Igual se me cuela alguna falta gramatical, de ortografía o de expresión pero si está lo suficientemente bien escrito para transmitir el mensaje que quiero transmitir, lo voy a publicar.

¿Por qué?

Porque el peor post es el que no se publica, el peor ejercicio es el que no se hace y la peor redacción de un tema de oposiciones es la que te lleva un mes para conseguir un tema 100% perfecto.

Ese 10% que le has añadido al 90% que tenías te ha costado muy caro.

Hay un chiste opositor que leí una vez en un tweet de Dani Rovira:

– Tema 1 subrayado con 10 colores, esquema, mindmap, y resumen de lujo.

– Tema 2 subrayado con 5 colores y esquema.

– Tema 3 subrayado.

– Tema 4 leído por encima.

– Tema 5: a tomar por culo el tema 5…

Huye del perfeccionismo.  Es un ladrón de tiempo silencioso.

Las Comparaciones:

Otro ladrón de tiempo ninja (silencioso) y otra programación más de las neuronas que todos llevamos de serie.

Medirte a ti mism@ en relación a lo que otros han hecho o han conseguido puede ser peligroso.  Sobre todo si intentas vivir tu vida basandote en la imagen que proyectan en instagram, facebook y demás.

Las comparaciones genera baja autoestima y como decía Maxell Matz:

Baja autoestima es como ir por la vida con el freno de mano echado.

¿Por qué no debes compararte?

Es peligroso porque puede llevarte a la parálisis y ya hemos visto que lo peor que se puede hacer cuando estás preparando unas oposiciones es: nada.

En este aspecto hay varios estudios que dicen que las mujeres suelen ser más propensas a caer en la trampa de compararse con los demás.

¿Cómo puedes evitar la trampa de las comparaciones?

Antes de nada sientete agradecid@ por tener lo que tienes y ser como eres.  Si estás leyendo esto es porque vives en el primer mundo como yo, tienes internet, comida y cobijo asegurados y gente que te quiere.

Estás viviendo sin lugar a dudas una buena vida.

Para contínuar tienes que aprender a conocerte a ti mism@, tener tus objetivos, tus metas y tu visión de la vida muy muy claros.

Planear una estrategia para conseguirlos y no apartarte de ella hasta que lo logres.

Pero recuerda que la vida es andar un camino, no llegar a un sitio y quedarte allí instalado.

ayuda a los demás.  Nada sube más tu autoestima que ayudar a la gente, en serio.

La verguenza y la culpa:

Dos emociones que juegan un papel importante en quitarte tiempo productivo.  A estas alturas ya te has dado cuenta de que vienen programadas en nuestras neuronas para ayudarnos a sobrevivir y que para vencerlas tienes que reconocerlas ¡Muy bien!

La culpa es ese sentimiento de haber hecho algo mal, mientras que la verguenza está más relacionado con cómo somos.

Tu sabes muy bien lo que tienes que hacer y sin embargo no lo haces.  Son los ejemplos del principio: debería seguir mi horario de estudio pero me he liado con el wasapp y se me ha ido la mañana etc.

El no hacer lo que tienes que hacer te hace sentir culpable.  Sentirte culpable te hace trabajar menos.

Un círculo vicioso ¿Cómo salir de él?

Reconoce estas emociones por lo que son: programaciones de tu cerebro para sobrevivir y perdonate a ti mism@.  Todos somos débiles y cometemos errores. Machacarte reviviendo una y otra vez lo que podías haber hecho mejor  no sirve de nada.

Lo que si sirve es extraer una lección e intentar mejorar la próxima vez.  Date permiso para cometer errores y sigue adelante.

No hay nada peor que la esperanza pasiva: esperar que las cosas cambien sin hacer nada.  Para vencer a la culpa tienes que tener propósito de cambio.  No puedes cambiar el pasado pero tú si puedes cambiar.

La indecisión y la duda.

Este para mi es el más gordo: Al final del día nuestra vida es fruto de las decisiones que tomamos.  Estas decisiones pueden tener más peso en nuestro destino que el trabajo duro o que incluso la suerte.

Sin embargo ni tu ni yo podemos ver el futuro, así que tenemos que tenemos que arriesgarnos y decidir.

Aquí puede aparecer la parálisis por análisis.   Y mientras estes decidiendo qué demonios tienes que hacer no vas a estar haciendo nada.  Aquí si que se puede ir tiempo y mucho.

La duda es paralisis y la peor es la duda de uno mismo.  La falta de confiaznza en ti mismo y en tus habilidades

¿Qué puedes hacer?

Si no decides tu camino a tomar, otros lo decidirán por tí.  Vivirás de la peor manera que se puede vivir: de manera reactiva.  Reaccionando a lo que se te va poniendo por delante pero sin decidir tu propio destino.

En la mayoría de las decisiones que tomamos suele haber una que es mejor que las demás, a veces es sólo “ligeramente” mejor, otras veces no somos capaces de verla.

¿Cuál es la peor decisión?

La peor decisión es la la que no se hace.   En lugar de atascarte y sobre analizar un tema gastando tiempo y energía en encontrar la decisión perfecta usa ese tiempo y energía en seguir un plan que te lleve a que lo que has elegido tenga éxito.

Si lo piensas verás que no existe la decisión perfecta sino la decisión que te has “currado” para que sea la mejor.

¿Qué has aprendido hoy?

Recuerda! Los ladrones de tiempo no existen.  El único ladrón de tiempo eres tú

Hay ladrones de tiempo externos que puedes controlar si quieres controlarlos.

  • el móvil
  • la multitarea
  • las interrupciones
  • la improvisación
  • el desorden
  • y la procrastinación

Y hay ladrones de tiempo internos que son mucho más complicados de controlar pero que puedes conseguir combatir siendo consciente de ellos.

  • el miedo al fracaso
  • el perfeccionismo
  • las comparaciones
  • la verguenza y la culpa
  • la indecisión y la duda

Pero sin duda todo es una cuestión de auto-responsabilidad.

¿Qué opinas? ¿Añadirías algo más?

Pues abajo tienes una sección de comentarios.  No seas tímid@ (que es otra progamación de tu cerebro) y cuéntame lo que te ha pasado por la cabeza mientras leías.

Y me ha dicho un pajarito que tienes facebook y twitter.

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